Exconvento de Acolman, el arte en paredes

Por: Diana Cortes.

Una nueva aventura esta por comenzar y un mundo diferente esta por descubrir. Empaco mi equipaje y camino rumbo a lo desconocido. En esta ocasión mis ojos están puestos en un lugar mágico y místico: el Exconvento de Acolman, ubicado en el Estado de México.

Para llegar a este majestuoso recinto abordo el transporte en la Central de Autobuses del Norte, en la Ciudad de México y a escasos 40 minutos de la capital del país se encuentra este majestuoso lugar.

Desde la carretera México-Pirámides pude observar la enorme construcción que representa al Exconvento de San Agustín, desde la ventana veo como nos acercamos a este mágica edificación.

Con la mirada fija hacia el Exconvento, el cual fue construido por la orden de los frailes franciscanos entre 1524 y 1529, desciendo del autobús y camino en dirección del recinto.

A escasos metros se encuentra la entrada principal de lo que ahora es conocido como el Museo Virreinal de Acolman, el cual está enclavado en una zona habitacional. Hecho que me sorprende, ya que ésta edificación está rodeada paradójicamente de casas “comunes”, las cuales lucen con testigos fieles de un pasado sin olvidar.

Al llegar a la entrada me dejo asombrar por los jardines verdes, las flores nacientes y la cantidad de personas que se encuentran en el interior.

“Queremos pasar el domingo con la familia. De vez en cuando, tenemos que distraernos. Si no sacamos a la familia, ellos se aburren”, dijo Don Juan, un visitante de 50 años.

“Venimos del Distrito Federal, ya nos habían platicado que este lugar esta bonito. Hasta ahora nos animamos a conocerlo”, agregó.

Después de escuchar las palabras de Don Juan, camino hacia el interior del Exconvento, que en 1536, fue cedido a los frailes angustinos, no sin antes admirar la arquitectura del exterior que alguna vez albergó también a los frailes franciscanos y que es considerada por los especialistas en historia del arte, como la joya del plateresco en América.

Con pasos lentos, camino al interior del lugar y observo pinturas originales del siglo XVI, tales como “La divina pastora” y “Santa Clara”, las cuales permanecen en un buen estado de conservación, pese a las adversidades del tiempo.

Al transitar por el corredor, observo la  “pintura al fresco” (técnica que consiste en pintar sobre un muro), mismas que se funden entre el frío y la soledad del lugar.

“El Exconvento es de alta calidad arquitectónica y estilo plateresco. La iglesia ocupa una superficie de 1,054 m2, y sus muros alcanzan una altura de 21 metros”, dice “Alberto”, un joven, quien trabaja como guía improvisado del lugar.

De acuerdo a los que saben, los frailes agustinos fueron la tercera orden religiosa que llegó a la Nueva España, y que habitaron en este pueblo; prueba de ello es el Exconvento de San Agustín Acolman, escenario que sirvió durante la Conquista como el escenario perfecto para evangelizar a los indígenas de la región.

Tras admirar la belleza de la construcción, recorro los pasillos del lugar y no dejo de imaginar como sería la vida para los frailes, quienes consagraron su vida a la religión, apartándose de todo aquello que no traía paz espiritual.

Mientras observo el interior, me detengo en el patio interior del Exconvento y respiro el aire puro y frio del lugar. La humedad se siente en los poros. El sol no llega al interior ni se percibe dese el pozo ni desde el huerto.

Tal parece que el mundo se detuvo en este sitio. Fragmentos del pasado se recubren de esplendor, cada vez que la gente entra y admira la impresionante belleza de éste espacio. Los turistas buscan la toma perfecta para la fotografía. Todo visitante anhela la “pose” ideal para el recuerdo.

Según Alberto, guía del lugar, la construcción no ha dejado a evidenciado la inundación de 1629 ni la de 1645. Aunque la de 1772, si obligó al abandono total del templo, por parte de los frailes.

Después de un recorrido de casi 2 horas por el Exconvento decido tomar las fotografías de rigor, con el firme propósito de inmortalizar el pasado en el tiempo. Me acerco a una de las ventanas y admiro la hermosa vista del lugar.

Respiro profundo e inhalo. Una mezcla de oxígeno invade mi ser. Es en este momento que decido guardar para la posteridad la magia, la historia que lleva dentro y los silencios que guardan sus paredes.

Contacto: dianacorteslucero@hotmail.com

 

 

 

Be the first to comment on "Exconvento de Acolman, el arte en paredes"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


5 × cinco =